miércoles, septiembre 09, 2009

Examen de conciencia

Ver a la pobre Buffy en momentos tan bajos me afecta muchísimo. No importa que las desgracias se ceben con ella sin tregua desde hace cinco temporadas y media; no me acostumbro; llevo fatal verla sufrir. Estoy profundamente sorprendido por la capacidad que tiene esta serie para que yo empatice con el drama de la Cazavampiros. Nunca había sentido esta necesidad de llevarme un personaje a casa, meterlo en la cama y ocuparme de solucionar todos sus problemas sin haber intereses sexuales de por medio. Uno de los mejores regalos que te pueden hacer es aparecer cuando tienes un problema, escucharte, meterte en la cama y resolverlo por ti mientras duermes. Y una de las cosas más agotadoras que existen es que la gente espere de ti que lo arregles todo. Así no me extraña que la pobre Buffy esté hasta la brinca del coño y se haya convertido en un zombie indolente.

Entre eso, el fin de las vacaciones, y una serie de incertidumbres y noticias ásperas llevo unos días que ni siento ni padezco. El día no me da de sí y –pensé que nunca diría esto –estoy de la jornada continua hasta los huevecillos.

Con tanta melancolía me da por hacer examen de conciencia. Creo que lo heredo de mi padre, en su familia parece inevitable que el esplín nos traiga a la memoria los errores cometidos y nos pasemos las horas mano sobre mano haciendo examen de conciencia.

Lo normal es que, sin invertir mucho tiempo o esfuerzo, alcance la conclusión de que soy fascista, bocazas y caprichoso. Ninguna de las tres condiciones me parecen mal del todo; las dos primeras porque no tengo poder para obligar a nadie a que me escuche u obedezca y la tercera porque la consecuencia a terceros más importante que puede tener el hecho de que yo haga de mi capa un sayo es que alguna niñita asiática monte un ipod para mí a cambio de una infancia atroz o que un pollo lleve una vida terrible sin salir de su jaula hasta el día en que lo liquiden para que yo me lo meta entre pecho y espalda.

Sinceramente, nada de esto me quita el sueño ni el hambre, y el que diga lo contrario de sí mismo miente como un drogadicto. No me parecen mal, quiero decir, porque no bastan para hacer de mí una mala persona. Tal vez si las combinamos con una situación de poder sobre otros, pongamos, ser padre o jefe, sí que podrían tener como consecuencia la infelicidad relativa de terceros. Como mucho puedo amargarle la vida a Muslitos durante el tiempo que tardase en darme boleto, pero como dijo Spike, el amor duele, así que tampoco serviría para incluirme en una lista de villanos y malvados.

Aunque mi capacidad para hacer el Mal esté bastante limitada, se trata de tres defectos que me gustaría corregir. Más concretamente, me gustaría dominarlos. Creo que esto significa, que no quiero dejar de ser un cínico prejuicioso, siempre que goce de cierta diplomacia, reprima la intensa necesidad de decirle a los demás cuándo se equivocan y cuándo tienen razón, sea capaz de dominar mi lengua y pisotee gustoso un prejuicio cuando se demuestre lo contrario.

Jamás lo conseguiré, y tampoco puede decirse que sea empresa a la que dedique grandes trabajos, pero algo de provecho se consigue con estas revistas que acaban repercutiendo en mi capacidad de admiración. Cada vez admiro más a los discretos, a los que, teniendo algo que decir, tienden a pensar que sólo le interesa a los que preguntan en lugar de ir por ahí avasallando con sus opiniones y juicios; a los pacientes, que aprendieron pronto que el tiempo lo asienta todo y que las cosas van en fila y aunque uno las vea venir no hay que atenderlas hasta que les llega su turno. De mayor quiero ser como esos que no van de nada, absolutos inconscientes del reflejo que proyectan en los demás, lo cual me parece síntoma de una segura y espléndida paz interior.

3 comentarios:

Ra está en la aldea dijo...

Qué buenos propósitos de año nuevo. Imposibles de cumplir, me temo.

Cristina dijo...

Me gusta esta entrada. Pero hoy he comentado otra: una que tienes en la categoría de "la furia", (la de quien puede matar a un niño), ya te dije que me iba a leer tu blog ;)

W dijo...

Pues muchas gracias por leer y comentar.